Icaro es un chico maravilloso, sensible, sano, adolescente. A veces se olvida de algunas cosas, a veces confunde tareas, a veces hace comentarios inadecuados... Icaro pide atención directa e indirectamente cada día.
Pero queremos que Icaro sea perfecto, los estándares a los que llega no son los que esperamos. Sus padres le ponen la valla muy alta y él, como buen Ícaro trata de volar alto, alto, alto pero sabe -más que sus propios padres- que sus alas se van a derretir y cuando cae no sabe cómo justificar la caída...empieza a enredarse en un rollo de excusas y pequeñas mentirillas que caen de (in)maduras.
Volvemos a nuestros hijos estos Ícaros que no llenan nuestras expectativas; nunca hay suficiente para nosotros que como padres repetimos la cantaleta de: puedes hacerlo mejor... Y ojo, no estoy hablando de los ociosos a los que jamás vemos hacer esfuerzo alguno en su vida. Hablo de mi Ícaro, en particular, que trata pero no llega. La presión atmosférica -casera, digamos- le pesa tanto sobre los hombros que le impide disfrutar sanamente de su juventud. Tiene retos altos y el deber de cumplirlos.
Vuela Ícaro, encuentra tu pasión y vuela libre hacia ella...
En el aula hay vida pura y de hecho, vale la pena compartir experiencias educativas,experiencias de amistad y anécdotas de mutuo aprendizaje.
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miércoles, 27 de octubre de 2010
miércoles, 13 de octubre de 2010
Historias para compartir...
Una de las secciones de este Blog llevará por título Icaro y Maya. En ella, les iré contando algunas historias memorables de mis alumnos (Ícaro) y de mis alumnas (Maya). En los veinticinco años de enseñanza he visto a muchos chicos y chicas cuya actitud vale la pena compartir, básicamente por ser ejemplificadoras. Los nombres provienen, como es obvio, de la mitología griega. Ambos son seres divinos, jóvenes, aventureros, arriesgados...
Maya es cualquier chica que camina por la calle, preocupada de la opinión de los demás aunque quiera aparentar que no es así y que vive a su aire. Demanda, al igual que Ícaro, la atención de todos sus pares e igualmente, necesita a gritos reafirmar que sus padres y profesores la toman en cuenta. Ícaro le interesa pertenecer a la manada, aunque para ello tenga que hacer tonterías...
Los padres solemos decir que todas las Mayas son iguales y que todos los Ícaros también lo son, y peor aún: que el que nos tocó a nosotros es el peor... Hay que escarbar un poquito, nada más, para darnos cuenta de que vivimos un enorme error. Puesto que cada Maya y cada Icaro son únicos e irrepetibles.
Ojo, que para los que no lo saben, he trabajado en una universidad, en un Instituto, en una Academia pre-universitaria y hace varios años en la sección secundaria de un colegio privado. De ahí que tratar de identificar en mis historias a alguno de estos personajes será inútil...
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